YO NO MORIRÉ DE AMOR, de Marta Matute
Tengo que reconocer que fui al evento de los Zoco con prejuicios sobre la película, pero también puedo presumir de que mi principal prejuicio es el prejuicio contra mis propios prejuicios. No me fío de ellos, simplemente, y eso me empujó al cine. En este caso, mi prejuicio estaba justificado a medias. El párrafo publicitario “ Claudia y sus hermanos se enfrentan al reto de cuidar a su madre, que padece la enfermedad de Alzheimer. Ella se niega a sacrificar su juventud para convertirse en la cuidadora de su madre ” no presagiaba nada bueno. Me monté mi propia película: una entrañable oda al egoísmo, un panfleto moderno a favor de la falta de sentimientos, de la banalidad del ser. Una joven rebelde, violenta, vacía, que danza frenéticamente como la protagonista de “ Titane ”. Lo de “ Ella se niega a sacrificar su juventud para convertirse en la cuidadora de su madre ” había desatado mi imaginación, a veces enfermiza, pero siempre llena de cine. Por suerte, mi película quedó desmontad...







